Antiguamente, estos perros eran usados para pelear contra toros.
Al toro se le arrojaba agua hirviendo en las orejas para hacerlo más
violento y, posteriormente, se le enfrentaba a los perros para ver
cuanto podían aguantar colgados de alguna parte del toro. Una vez muerto
el toro, el perro no dejaba la presa (morder), por esto se apostaba
cuantas extremidades se le podían amputar al perro. Cuando peleaban contra osos, a estos se les cortaban las garras y los
dientes, y el cuerpo perro se protegía con una especie de armadura. Estos perros también eran utilizados para trabajar en las minas, ya
que su gran fuerza y pequeño tamaño eran perfectos para jalar carretas.
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